Pruebas de Diagnóstico por Imagen. Tipos y aplicaciones

Gracias al diagnóstico por imagen, los profesionales sanitarios pueden observar el interior del cuerpo de un paciente para buscar indicios sobre la causa de una dolencia, hacer seguimiento de su evolución o prevenir posibles dolencias futuras.

Existen varios tipos de pruebas diagnósticas y aparatos destinados a realizarlas. En este artículo repasaremos las más habituales y los casos en que está indicada cada una de ellas.

Qué tienen en común las pruebas de diagnóstico por imagen 

Aunque el tipo de prueba de diagnóstico por imagen que solicita y utiliza un médico viene determinado por la parte del cuerpo que desea examinarse o por el tipo de síntomas que muestra el paciente, éstas tienen algunas características comunes:

¿Son dolorosas las pruebas de diagnóstico por imagen?

No, ninguna de ellas lo es 

¿Cómo funcionan las pruebas de diagnóstico por imagen?

Utilizan ondas no visibles que son absorbidas por los diferentes tejidos del cuerpo para ofrecer una imagen compuesta por la sombra de estos tejidos.

¿Para qué se emplean las pruebas de diagnóstico por imagen?

  • Diagnóstico puntual de lesiones o malformaciones que pudiera presentar el paciente 
  • Determinar la progresión de una enfermedad, ya que ayudan a determinar el estadio en el que ésta se encuentran
  • Planificación de cirugías y tratamientos
  • Evaluar la eficacia de los tratamientos administrados analizando los cambios que se han producido en los tejidos después de su administración.

Tipos de pruebas de diagnóstico por imagen

El tipo de prueba viene determinado por el tipo de ondas empleadas y el método de captura de la imagen, y todas ellas cuentan con beneficios y desventajas.

Teniendo todo esto en cuenta se determina la situación médica en la que cada una de ellas es más conveniente:

Radiografías (rayos X) 

Usa una radiación ionizante para la producción de imágenes.

Empleada en la detección de problemas óseos, aunque en los últimos tiempos se está reemplazando, para este fin, por sistemas más avanzados (CT o MRI).

Dentro de la radiografía encontramos dos especialidades: La mamografía, radiografía de la mama para la detección de cáncer en esta área. Y la fluoroscopia, en la que se usa un elemento de contraste para determinar obstrucciones, úlceras y otras anomalías. 

Tomografías computarizadas (o CT)

Emplea rayos X para crear imágenes detalladas del interior del cuerpo. Estas imágenes se toman en cortes de pocos milímetros y en 3 ejes diferentes que, al reconstruirse, forman una imagen tridimensional.

Hay que tener en cuenta que la dosis de radiación que recibe el cuerpo es muy superior a la que se recibe con una radiografía, por lo que su utilización debe estar justificada.

Estudios de medicina nuclear

Emplea moléculas radiactivas (trazadores) que se depositan dentro del cuerpo (vía oral o intravenosa) y que son absorbidos por tejidos específicos. Estas moléculas emiten rayos gamma que son se capturan con una cámara gamma para convertirlos en imágenes. 

Un ejemplo de trazadores son el yodo radiactivo (parta estudio de células tiroideas).

Imágenes por resonancia magnética (o MRI)

En la resonancia magnética se utilizan ondas de radio dentro de un campo magnético para crear la imagen del interior del cuerpo, por lo que está contraindicada en pacientes con implantes metálicos o marcapasos.

Es muy útil en la visualización de tejidos blandos (músculos, tendones…). 

Ecografías

Se trata de la prueba de diagnóstico por imagen más segura, ya que emplea ondas sonoras (ultrasonidos) para crear la imagen interior del cuerpo, lo que evita cualquier tipo de radiación electromagnética. 

La imagen capturada puede verse en un monitor de forma inmediata.

El Doppler es una forma de ecografía que permite visualizar el movimiento de la sangre en los vasos sanguíneos.